Dos artistas están en su camerino.Se preparan tranquilamente para salir al escenario.Hablan entre ellos con respeto, en un tono exageradamente afable. Se tratan de usted.Comentan la actualidad, la vida, sus vidas; se conocen bien.Disfrutan de la calma de este espacio protegido, de estos momentos preciosos e íntimos.Se permiten divagar, perderse, fabular, desvariar.Improvisan cancioncillas, buscan la rima y el comentario ingenioso para hacerse reír y sorprenderse.Se permiten lo que no deberían, navegando entre la indecencia, la poesía y la ironía sobre sí mismos.Se liberan del decoro que quizá mantengan ante el público. Nada mejor para aliviar los nervios.Dos artistas están en su camerino y se sumergen con deleite en lo inconfesable.
Fuente: Nantes Métropole
