¿Y si miráramos la vida desde la perspectiva de la muerte? Sin dramatismos, pero sin rodeos, la coreógrafa nantesa Audrey Bodiguel presenta un solo con lentejuelas y compost, cuestiona los rituales funerarios y celebra el fuego que brilla en nuestro interior, la vida encarnada y desencarnada. ¡Sensible y luminoso! ¿Bailar un flashmob de despedida, cantar a Michel Polnareff y encadenar chistes? Esta mujer hace todo lo posible por seguir viva, por llenar el vacío. A su alrededor, todo es brillante, fluorescente y fosforescente. ¿Está realmente preparada para acabar convertida en compost? Cuestionando la reinvención de las ceremonias fúnebres, los límites humanos y los límites del planeta, Audrey Bodiguel fantasea con su propio funeral, busca la voz de ultratumba, la danza del último aliento. Su energía desbordante sublima la muerte, da la vuelta a nuestras percepciones y recuerda a quien quiera oírlo que nuestro cuerpo alimenta la vida.
Fuente: Nantes Métropole
