Mientras Orphée llora la desaparición de Eurydice, Amour le propone un trato. Si consigue apaciguar a los Infiernos, recuperará a su esposa con una condición: no cruzar jamás su mirada durante el regreso a la Tierra. Orphée acepta y desciende al reino de los muertos… El mito de Orphée, quien con su canto hace llorar a las criaturas infernales más terribles, fue llevado a la música en francés por Christoph Willibald Gluck en 1774. La ópera sigue el periplo del poeta a través de escenas espectaculares y dramáticas. El compositor despliega en ella arias que se recuerdan al instante, colores orquestales nunca oídos y coros magistrales, y firma una de sus mayores obras maestras.Junto con el director de orquesta Alphonse Cemin, Lorraine de Sagazan, antigua residente de la Villa Médicis, firma su primera puesta en escena operística tras varias producciones teatrales que cosecharon un gran reconocimiento. Y como las pruebas de amor no se miden únicamente por un acto heroico, se apropia de este relato para cuestionar aquello que parece demasiado evidente. La historia de Orphée y Eurydice se ha erigido en nuestra memoria colectiva como el mito romántico por excelencia. Sin embargo, tras esta idealización se oculta también otra visión, más compleja, de nuestra relación con la pareja. El dúo estará encarnado por estrellas de la lírica francesa: el excepcional Sahy Ratia y la carismática Jenny Daviet, junto con la no menos virtuosa Mariamielle Lamagat en el papel de Amour. Mientras Orphée llora la desaparición de Eurydice, Amour le propone un trato. Si consigue apaciguar a los Infiernos, recuperará a su esposa con una condición: no cruzar jamás su mirada durante el regreso a la Tierra. Orphée acepta y desciende al reino de los muertos… El mito de Orphée, quien con su canto hace llorar a las criaturas infernales más terribles, fue llevado a la música en francés por Christoph Willibald Gluck en 1774. La ópera sigue el periplo del poeta a través de escenas espectaculares y dramáticas. El compositor despliega en ella arias que se recuerdan al instante, colores orquestales nunca oídos y coros magistrales, y firma una de sus mayores obras maestras. Junto con el director de orquesta Alphonse Cemin, Lorraine de Sagazan, antigua residente de la Villa Médicis, firma su primera puesta en escena operística tras varias producciones teatrales que cosecharon un gran reconocimiento. Y como las pruebas de amor no se miden únicamente por un acto heroico, se apropia de este relato para cuestionar aquello que parece demasiado evidente. La historia de Orphée y Eurydice se ha erigido en nuestra memoria colectiva como el mito romántico por excelencia. Sin embargo, tras esta idealización se oculta también otra visión, más compleja, de nuestra relación con la pareja. El dúo estará encarnado por estrellas de la lírica francesa: el excepcional Sahy Ratia y la carismática Jenny Daviet, junto con la no menos virtuosa Mariamielle Lamagat en el papel de Amour.
Fuente: Nantes Métropole
