KOSS explora las huellas de la memoria y la fuerza del gesto a través de obras en las que la materia, el movimiento y los recuerdos íntimos se transforman en lenguaje artístico. Inmersa en el mundo de la creación desde la infancia gracias a su padre, KOSS creció en la efervescente estela de la Escuela de Niza. Su asidua presencia en los talleres de grandes figuras como César, Ben, Sosno o Folon supuso un verdadero revulsivo que le abrió la mente a una libertad artística absoluta. Enriquecida por este legado, pronto desarrolló una práctica multidisciplinar, explorando sucesivamente el carboncillo, el mosaico y la pintura. Hoy se dedica plenamente a las artes plásticas, la pintura y la escultura para cuestionar nuestro mundo contemporáneo. Esta exposición explora la huella de la memoria a través de obras que combinan carboncillo, tinta y madera quemada. Mis antiguos rizos de colegiala, antaño sometidos a juicio, se transforman aquí en una auténtica fuerza gráfica. Gracias a la madurez de mi trabajo como artista plástica, he recuperado este movimiento para extraer de él su esencia. Más allá de la escritura y las formas trazadas, la materia en bruto toma el relevo para explorar las huellas de nuestra memoria íntima. En estos juegos de texturas y contrastes, el gesto se libera, buscando incansablemente revelar la esencia en lugar de la mera envoltura.
Fuente: Ville de Nice
