Acento circense: «Soy vasto, contengo multitudes», decía Walt Whitman. En efecto, nunca coincidimos del todo con nosotros mismos. Siempre múltiples. En un espectáculo disparatado, Vinka Delgado pone en escena esta multiplicación infinita que nos anima, nos fragiliza y nos hace crecer.
«Soy vasto, contengo multitudes», decía el poeta Walt Whitman. Tenía razón: nunca coincidimos del todo con nosotros mismos. Siempre múltiples, siempre en otra parte, siempre más grandes. Cubiertos de máscaras e innumerables: así somos. Dispersos como un puzle; recompuestos; acrecentados cada vez con unos cuantos fragmentos nuevos. Incapaces de ceñirnos a lo Uno. Siempre aventurados más allá de nuestras propias fronteras. Siempre dispuestos a esquejarnos, a trasplantarnos. A brotar. A echar una rama por aquí, otra por allá. Cada uno es un astro inestable, un universo en expansión. En un espectáculo disparatado con acentos surrealistas, Vinka Delgado pone en escena esta multiplicación permanente. Su cuerpo, sometido a incesantes metamorfosis, se convierte en el fascinante revelador de esta fragmentación sin fin que nos anima, nos fragiliza y nos hace crecer.
Fuente: paris.fr — foto: Kiko Lozano
