Mediante gestos a la vez sencillos, mínimos y espectaculares, las esculturas e instalaciones de Jesse Darling (ganador del Turner Prize en 2023) revelan los relatos clandestinos que acechan los objetos, materiales y formas que pueblan nuestra vida cotidiana. Trabaja principalmente con materiales industriales, objetos usados o desechos recogidos en torno a los lugares donde expone, que ensambla en composiciones insólitas, reliquias híbridas o paisajes fantásticos, acentuando las huellas que el paso del tiempo deja en su estado físico, entre el agotamiento y el deterioro, como si quisiera subrayar su fragilidad y precariedad.
Su nueva producción, concebida para la gran Verrière del Palais de Tokyo, invita a adentrarse en un impresionante paisaje de carteles y rótulos publicitarios que se han vuelto ilegibles, poblado por una multitud fantasmal de atriles coronados por banderas que ondean al viento de forma alterna. Aquí, estos símbolos de poder aparecen alterados, borrados, silenciados, como atrapados en un proceso de degradación o desrealización. Impregnada de cierta melancolía crítica, esta obra nos conecta con la conmovedora precariedad de las materialidades que nos rodean, pero también con la de los sistemas de producción, consumo y dominación que las hicieron posibles. Este reciclaje poético de la realidad se asemeja a un desarme que mantiene momentáneamente la violencia a distancia para neutralizarla mejor. El título de la obra, que hace referencia a un cuadro de Hans Holbein le Jeune, alude a las vanitas del Renacimiento, que representaban de manera alegórica la fragilidad de la vida humana y la fatuidad de los signos de poder, cultura y progreso. Del mismo modo, estos fósiles materiales, carcomidos por la Historia, dan cuenta del agotamiento de unos relatos dominantes cuestionados por la necesaria renovación de los valores en un mundo dañado. Mediante un desorden útil, en el sentido literal de «deshacer un orden», propone una forma de resistencia frente a las normas de un mundo productivista.
Precio: De 0 a 13 euros.
Fuente: paris.fr — foto: Tom Carter
