Este recital propone un recorrido por la forma de la sonata, no como un monumento inmóvil, sino como un espacio de libertad, exploración y riesgo. A través de cuatro obras compuestas entre finales del siglo XVIII y comienzos del XX, este programa pone de relieve sonatas aún poco interpretadas, cuya riqueza expresiva merece ser plenamente redescubierta.
Ciclo aniversario – Los y las residentes, protagonistas. Este recital propone un recorrido por la forma de la sonata, no como un monumento inmóvil, sino como un espacio de libertad, exploración y riesgo. A través de cuatro obras compuestas entre finales del siglo XVIII y comienzos del XX, este programa pone de relieve sonatas aún poco interpretadas, cuya riqueza expresiva merece ser plenamente redescubierta. ♪ La Sonata en mi menor, HOB XVI:34 de Joseph Haydn (1732–1809) abre el concierto. Demasiado a menudo percibido como un compositor ante todo ingenioso o decorativo, Haydn revela aquí una sobrecogedora profundidad dramática. Esta obra da testimonio de la audacia de su lenguaje pianístico y de su papel fundamental en la construcción de la sonata moderna. Devolverle el lugar que merece es recordar que la intensidad emocional y la modernidad no comienzan con el romanticismo. ♪ Con la Sonata en mi menor op. 7 de Edvard Grieg (1843–1907), el programa se adentra en un romanticismo ardiente, profundamente impregnado de lirismo y contrastes. Esta obra, a la vez estructurada y apasionada, actúa como puente entre la tradición y la expresión personal, anticipando ya una escritura más libre. Es la única sonata para piano escrita por este compositor. ♪ La Sonatina en sol menor de Carlos Guastavino (1912–2000) ocupa un lugar muy especial en este programa. Como pianista argentino, para mí es esencial compartir la música de este compositor todavía demasiado desconocido en los escenarios europeos. Guastavino desarrolla un lenguaje profundamente cantabile, nutrido por la tradición popular sudamericana, donde la aparente sencillez esconde una gran sutileza expresiva. ♪ El recital concluye con la Sonata en fa sostenido mayor op. 30 de Alexander Scriabine (1872–1915), una obra visionaria y condensada, en la que la música se libera casi por completo de las referencias tradicionales. Tras componer esta sonata, el compositor decide escribir un poema para inspirar al intérprete. Esta sonata trasciende la forma instrumental para convertirse en una experiencia poética y sensorial, que culmina en un fulgurante impulso final, suspendido entre el éxtasis y el vértigo. Scriabine describía esta obra así: «El vuelo del hombre hacia la estrella, símbolo de la felicidad». A través de este programa, el piano se convierte en un lugar de transmisión, memoria y convicción artística: hacer escuchar obras raras, devolver su justo valor a compositores esenciales y compartir una música profundamente ligada a la identidad y la poesía.— Matias Olivieri
Precio: 7 € (tarifa general) / 4 € (tarifa estudiante)
Fuente: paris.fr — foto: © Matias Olivieri
