Luciérnagas: una obra íntima entre ausencia, memoria y esperanza.
Luciérnagas se asemeja, en muchos sentidos, a un ritual. Un intento de exorcizar traumas no resueltos en el paisaje espectral de Guerrero, tierra natal del fotógrafo de Magnum Yael Martínez, en México. El proyecto comienza en 2013, tras la desaparición de tres miembros de su familia. Esta tragedia abre una investigación sobre la violencia omnipresente del crimen organizado en la región, sobre la forma en que se infiltra en la vida cotidiana y altera profundamente el espíritu de los lugares. Después, Martínez pasa tiempo con otras familias enfrentadas a la desaparición de un ser querido. De esos encuentros surgen vínculos que van más allá de su historia personal, extendiéndose más allá de las fronteras, hasta Honduras, Brasil y Estados Unidos, para formar una constelación de experiencias marcadas por una violencia endémica. A lo largo de la obra, las imágenes están atravesadas por fragmentos de diario, escritos sobre el terreno. En ellos, Martínez registra las emociones que lo habitan ante la pérdida y acompaña el proceso de duelo de familias a las que nunca se les ha permitido vivir su duelo. En Luciérnagas, la muerte nunca se muestra, pero su presencia impregna cada imagen, agazapada en la sombra. Cada fotografía lleva la huella dolorosa de una violencia calculada, ocurrida sin ser vista ni detectada, dejando tras de sí el inmenso vacío de una persona desaparecida. Y, sin embargo, una forma de esperanza persiste y recorre todo el trabajo. Dar forma a lo invisible: Entre 2019 y 2023, Martínez emprende una nueva exploración de sus imágenes: perfora las copias y las retroilumina. Entonces, haces de luz brotan de las fotografías, desplegándose en formas libres que atraviesan la oscuridad. En ese gesto, la luz se metamorfosea al contacto con las escenas representadas, dando lugar a una suerte de alquimia en la que surgen, frágilmente, reparación, resiliencia y la posibilidad de un futuro. Es en este diálogo entre realidad e imaginario donde Luciérnagas renueva la mirada sobre las violencias en América Latina. Aquí, las emociones no solo se sugieren, se expresan. A través de figuras ordinarias que nos guían, la obra devuelve todo su lugar a la humanidad de quienes viven en estos territorios golpeados, al tiempo que revela el coste íntimo de la violencia. Reunido por primera vez en forma de libro, este trabajo propone una nueva manera de representar las desapariciones vinculadas al crimen organizado y a la violencia de Estado: una visión en la que la luz ilumina la oscuridad, como una luciérnaga que nos abre el camino hacia otros posibles. Nacido en Guerrero en 1984, Yael Martínez crea obras que abordan comunidades desgarradas de su México natal. Recurre a menudo a un lenguaje simbólico para evocar la sensación de vacío, ausencia y sufrimiento padecida por las personas afectadas por el Estado y el crimen organizado. Se incorporó a Magnum Photos como miembro de pleno derecho en 2024.
Fuente: paris.fr — foto: Yael Martinez/Magnum Photos
