Hay textos que leemos y nos marcan, y luego están aquellos que nos despojan, que nos roban nuestras propias palabras para devolvérnoslas con una precisión inquietante. Carta al padre de Franz Kafka es uno de ellos.
Cuando lo descubrí en la adolescencia, tuve la impresión de oír mi propia voz, de leer una carta que podría haber escrito, que quizá ya había escrito, en silencio. En sus palabras encontraba un dolor que resonaba con el mío, un conflicto interior familiar, una lucha inconclusa. Su padre se parecía extrañamente al mío. Su impotencia ante él, yo ya la conocía. En este texto, Franz Kafka analiza con precisión quirúrgica los mecanismos profundos de la dominación paterna, pero también sus propias contradicciones, oscilando entre la sumisión y la rebeldía, entre la acusación y la justificación. Pero, más allá de lo trágico, también hay una ironía mordaz: la de un hijo aplastado por un padre que, en su intransigencia, llega a resultar casi grotesco. Representar hoy esta carta significa retomar ese diálogo imposible, hacer que se oiga, confrontarlo con el silencio que lo asfixió. Significa dar cuerpo a las palabras de Kafka y, a través de ellas, a ese intento universal de liberarnos de una sombra que nos ha moldeado. Carta al padre de Franz Kafka no es solo la historia de un hombre frente a su padre, sino la de cada persona frente a su legado, sus ataduras y su necesidad de emancipación. Un espejo en el que cualquiera puede reconocer su propia búsqueda de legitimidad.
Tarifa: Tarifa general: 15,50€ Tarifa reducida: 10,50€
Fuente: paris.fr — foto: Ninguna
