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« Les Esquisses de la Caverne », la quinta exposición de JR en la galería Perrotin de París (3.º distrito), abre del 5 de junio al 25 de julio, justo cuando el artista, con una audacia poco común, realiza en París su monumental Cueva del Pont Neuf. Este proyecto de arte en el espacio público, de indudable originalidad y ya mítico, consistió en convertir durante un tiempo el Pont-Neuf, el puente más antiguo de París, en una pasarela transformada en una cueva de lona impresa de 120 metros de largo por 20 metros de ancho y 18 metros de alto, una instalación inmersiva que el público puede contemplar o cruzar las veinticuatro horas del día durante casi un mes.
Homenaje, cuarenta y un años después, al Pont-Neuf envuelto de Christo y Jeanne-Claude (1985), La Cueva del Pont Neuf se inscribe en la estela de los grandes trampantojos realizados por JR en los últimos años en el Louvre, en la Ópera de París o incluso en la fachada de palacios italianos. Inspiradas por el tema de la caverna platónica y los debates sobre la percepción (¿qué es ver? ¿ver suscita el sentimiento de lo verdadero o lo imaginario?), estas propuestas invitan a meditar sobre el falso semblante, la ilusión y los formidables poderes artificiales del arte, capaz de transformar el mundo, de proyectar nuestras conciencias hacia universos otros, inéditos, inauditos, así como de estimular, en lo que respecta a su componente pública, la convivencia. Una cumbre de desconexión garantizada. La Cueva del Pont Neuf tal como la concibió JR metamorfosea el paisaje urbano parisino. Por medio de la magia artística, un equipamiento funcional histórico de la Ciudad de la Luz se convierte allí en un conducto con aires de túnel de montaña animado a la vez por la música, confiada a Thomas Bangalter, ex-Daft Punk, así como por un programa de visita interactivo que agudiza los sentidos. «Es un avance hacia lo desconocido, dice el artista, un viaje interior. He concebido el cruce de la Cueva como una experiencia donde el lleno y el vacío vivirán en equilibrio». De coherencia temática voluntaria, las obras plásticas presentadas en la galería concomitantemente a la puesta a disposición física, para beneficio del público, del Pont-Neuf renovado son tantos dibujos preparatorios del proyecto, a imagen de las numerosas imágenes que Christo y Jeanne-Claude realizaban antes de sus realizaciones. A la vez prospectivos y descriptivos, estos constituyen el fundamento mismo del proyecto, una historia de su elaboración factual y paso a paso, a la vez el resultado de una escritura mental y de un trabajo asiduo de concepción y disposición. Del dibujo, del zinc, de la foto y del collage Estos bocetos preparatorios, convertidos en tantas obras de arte en sí mismas, se elaboran según una misma técnica que hace intervenir varios medios. La fotografía, primero. JR «toma fotos» desde diferentes ángulos del Pont-Neuf y selecciona las imágenes. El dibujo, luego. El artista, en el taller, dibuja y luego recorta las formas minerales que adoptará la verdadera Cueva del Pont Neuf inspirándose en elementos de paisaje vistos y recogidos en diversos sitios montañosos o submarinos: prefigura así su apariencia final. Otro medio, el zinc en placas destinado a recibir, como soporte, tanto las fotografías como los dibujos, mediante collage. Este, recuperado a partir de recortes de tejados parisinos y presentado tal cual, portador de las marcas y de la huella del tiempo, da su giro contextual a estas realizaciones, su toque estrictamente «parisino». A este gesto de collage y montaje que evoca la manera de trabajar, a través de su Combine Painting, de un Robert Rauschenberg, por acumulación y yuxtaposición de elementos disjuntos, JR añade finalmente, para sus dibujos, una fase de arrugado calculado, con el objetivo, hincharlos, conferirles volumen. Fotografía, dibujo, collage, manipulación gestual se acumulan aquí para un resultado homogéneo entre bi- y tri-dimensionalidad, una vez cada elemento «montado» sobre el soporte de zinc – una ficha-programa de construcción pensada no tanto como un gráfico técnico sino como un ensueño, ya, sobre la obra última, la verdadera Cueva del Pont Neuf tal como se presentará, una vez realizada, al visitante-espectador. JR, desde hace un cuarto de siglo, acompaña sus realizaciones en el espacio público de un bagaje estético más ligero, sus collages o también, como él los denomina, sus Dé-compositions. Estos trabajos de imagen con vocación privada, ya se trate de fotografías o litografías, se caracterizan todos por el primado del montaje y de la yuxtaposición de fragmentos visuales. El mundo bruto tal como lo envisagea JR, simbólicamente hablando, es un conglomerado de formas distintas, separadas, aisladas. Corresponde entonces al artista, presto aquí a recomponer lo que la realidad descompone, hacer mantener juntos estos aislados, en una perspectiva de reconciliación, de reunificación y de concordia. Como a orquestar para su mejor bienestar, apuntando a la armonía y a la sorpresa positiva, nuestro universo demasiado rico de desarreglos y soledades. Paul Ardenne, escritor e historiador del arte
Fuente: paris.fr — foto: © Atelier JR. Cortesía del artista y Perrotin
