Crear puentes entre personas exiliadas y locales, a través del yoga… ¡y más allá del yoga!
¡Yoga solidario! La historia de Yadullah Mousawi, instructor de yoga, es la historia del exilio. De Afghanistan a France, está marcada por pruebas, pero también por aprendizajes y encuentros. Uno de ellos le cambió la vida al introducir el yoga en ella en 2020, como un segundo aliento mientras sobrevivía en el campo de refugiados de Moria en Grèce. Exiliado, solicitante de asilo y ahora refugiado político, elige seguir resistiendo compartiendo el yoga, conectando para reconstruir… a los demás. En 3 años, Yadu Yoga ha construido un espacio seguro y acogedor para todas las personas en el corazón de una ciudad animada pero fría. ¡Incluso se ha convertido en una comunidad de más de 200 personas! Allí se experimenta, se escucha, se vive, se hace y se superan los retos, … juntas. Alumnos de todos los horizontes se reúnen, progresan y, sobre todo, crean vínculos. Lo mejor es vivirlo, dejarse guiar (más o menos) suavemente por Yadullah hacia sus retos únicos de yoga. Para mí, el yoga es un espacio de igualdad donde no importa tu rostro, color, género, lengua, estatus… Es una de las mejores formas que he encontrado de conectar a la gente y mover las fronteras. Yadullah, ¿Para quién? La clase está abierta a todo el mundo: edades, orígenes, lenguas, estatus y niveles.
Tarifa: ➜ Tarifa: 15€ ➜ Gratis para las personas refugiadas, solicitantes de asilo, exiliadas
Fuente: paris.fr — foto: Ava du Parc
