⚠️ La fecha mostrada en la parte superior de este evento procede de la fuente oficial. La descripción original menciona otras fechas que podrían estar obsoletas.
Los cuerpos que pinta, dibuja o esculpe Vincent Guiro no surgen, ¡irrumpen!
Un surgimiento se eleva hacia lo alto, invita a una sublimación que tiende a borrar la materia, su materia, mientras que la irrupción viene hacia vosotros e invade con la precisión de su gesto, de su masa. Es una cuestión de tratamiento de volúmenes, de equilibrio entre volúmenes para cada dibujo, pintura o escultura, que tiende a significar ya sea una postura, ya sea un movimiento en sí o de sí, pero decir eso no basta... Lo que está en juego es más complejo y ocurre entre la hoja de papel, en los grandes dibujos de cuerpos desnudos, por ejemplo, donde un trazo poderoso de lápiz delimita con fuerza una zona, un espacio propio que una materia adicional, el carboncillo, va a llenar mediante sucesivos rebotes, por zonas de carne que se acumulan y crean el efecto de ese impulso fuera de la hoja. Esta irrupción deja entonces de ser simplemente una superficie visual plana: se vuelve sensible y afectiva. No es un efecto de claroscuro; Guiro no trata los volúmenes mediante simetrías u oposiciones de sombra y luz, sino que concentra una materia de la que hace una masa pura, que elabora en una homogeneidad sin apenas quitar ni añadir nada. Ese impulso es tan violento, a veces sostenido o acelerado por humildes juegos de sombra proyectada, que no se ve ni se siente otra cosa: no se puede decir que se trate de un cuerpo de mujer, de varias mujeres —aunque resulte evidente—, es más modestamente una historia de torsiones del cuerpo, un cuerpo que ya no pertenece únicamente a la visión de Guiro, sino a su mano, como si, en lugar de dibujar, de extender las masas de carboncillo, no dejara de acariciar su volumen, de hacerlo salir de la hoja, de fijarlo en el instante exacto en que su irrupción culmina. Esto parece aún más claro en los tratamientos a la acuarela: el trazo de lápiz delimita la espera del espacio, su configuración potencial o virtual; después, el color le da su propulsión carnal, el grano de su expresión sensible, su capacidad plástica, su flexibilidad visual, su potencia poética. Hay que intentar, sin cerrar los ojos, captar estas imágenes con las manos, con la sensibilidad táctil que es la suya y que les otorga una fuerza exterior a la pura visibilidad; hay que intentar mirar mediante el tacto, del mismo modo que él crea por toques de los dedos, de la mano. Extracto de: Jean-Paul MANGANARO, Confusion de genres, Paris, P.O.L., 2011, p. 587-588 https://vincentguiro.com/ https://www.instagram.com/ateliervincentguiro/ Sobre el artista: Jacques Guiraud nace en Nîmes el 4 de abril de 1935. Huérfano de padre a los siete años, es enviado a un internado en Lyon: pasa los años de la guerra en la escolanía de Notre Dame de Fourvière. Quedará marcado por esos años de formación, en los que la exigencia del canto coral clásico forjará su carácter. Destinado a hacerse cargo de la zapatería familiar, se emancipa muy pronto de esa filiación, rechaza los estudios comerciales e ingresa en la escuela de Beaux-Arts de Grenoble. En el taller de Dubreuil, alumno de Matisse, sus compañeros lo rebautizan Vincent, su tercer nombre, en referencia a Van Gogh. Ese mismo año elige su nombre artístico: Vincent GUIRO. En 1964 es nombrado profesor en Beaux-Arts de Grenoble. Después se traslada a Paris y estudia grabado en el Atelier Lacourière. Allí frecuenta a Miro, Music y Picasso. Expone por primera vez en 1968 en la Galerie du Haut Pavé, creada por el dominico Gilles Vallée. La vocación de este lugar era ofrecer visibilidad al trabajo de jóvenes artistas franceses y extranjeros. Para Vincent Guiro, supone una apertura hacia distintas culturas y tendencias artísticas. Allí entabla relación con Aguiar, Béchet, Kozo y Panchal. En mayo del 68 participa en el movimiento social, se manifiesta y comparte sus reflexiones con Mannessier, Singier y Le Moal. Profundamente humanista, defensor del arte para todos, siente pasión por el intercambio, pero siempre se mantiene a distancia de las modas y de las corrientes artísticas. Radical, permanece fiel a su singularidad. Al proseguir sus investigaciones sobre la integración del arte en la arquitectura, desarrolla el procedimiento “gravo-sable” sobre hormigón. En la estela de Carl Nesjar, realiza obras monumentales en la Défense y en varias ciudades de France e Italie. Expone su teoría del « Beau-Béton » en la escuela de Arts et Métiers, donde imparte conferencias. Durante las décadas siguientes, Vincent Guiro desarrolla y despliega su creación alternando obras de arte monumental, escultura y pintura. Expone su trabajo en France y en el extranjero, sin dejar de ser fiel a la Galerie du Haut Pavé.
Fuente: paris.fr — foto: @Vincent GUIRO
