Originaria de Martinique, Joanne Dolly irradia la escena parisina con una intensidad poco común.
Cantante, contrabajista y flautista, se mueve entre géneros con una soltura asombrosa. Su universo es una fusión orgánica de gospel, jazz y ritmos afrocaribeños, donde cada nota respira libertad y pasión. En el escenario, vive, comparte, transporta y teje un vínculo entre el jazz, el soul y las vibraciones caribeñas. Su contrabajo se convierte en compañero de baile; su voz, en una onda que une. Cada actuación se transforma en un ritual colectivo en algún punto entre la fiesta, el trance y la oración. Nutrida por figuras legendarias como Sarah Vaughan, Carmen McRae o Esperanza Spalding, Joanne forja, sin embargo, una identidad singular, luminosa, arraigada en el instante. Escribe su propia historia, entre un groove incandescente y una poesía sin artificios. Con Joanne Dolly, la música se convierte en un aliento, una sonrisa, una fuerza que golpea de lleno el corazón.
Fuente: paris.fr — foto: Ville de Paris
