Nos encontramos a Tio Manuel en los escenarios de festivales de blues, rock o roots, con la Gretsch colgada al hombro y una sonrisa curtida.
Un repertorio que va del tex-mex a la balada folk, del blues urbano a los estribillos latinos. Una música con sabor a cerveza tibia, carretera polvorienta y barrios llenos de color. No hace falta buscarle el concepto: es cruda, festiva y generosa. Como si Calexico se hubiera desviado por Champigny-sur-Marne. Lo conocimos en los años 80, con la guitarra colgada al hombro y una cazadora raída, como miembro de Wunderbach, un grupo francés de punk-rock que desprendía tanta energía como un concierto de The Clash hasta arriba de anfetaminas. Manu Castillo —que más tarde se convertiría en Tio Manuel— forjó allí su estilo: directo, eléctrico y sin artificios. Después llegó la época de los caminos paralelos: Outsiders, Catch 22 con Joe Hell (ex-Oberkampf) y algunas colaboraciones con La Souris Déglinguée. En definitiva, una juventud dedicada a «endurecer su forma de tocar» al estilo de Joe Strummer, versión Val-de-Marne. Instalado ahora en Bretagne, cultiva su amor por los sonidos estadounidenses y los paisajes desérticos, que salpica con letras en español, la lengua de sus raíces. En 2002, bajo el alias Tio Manuel, grabó Rumba Urbana. La propuesta quedaba clara: rumbas que huelen tanto a extrarradio como a Barrio, rock con la mirada puesta en Austin y Mexico, y estribillos en español que suenan como consignas. Neil Young se cuela en mitad de un solo (Cortez the Killer como guiño), mientras el fantasma de Strummer ronda los estribillos de ¡Asi es la vida! (2004). Más tarde, 3 Cosas (2008) se consolidó como una road movie musical: fronteras, barrios en llamas, ilusiones americanas y guitarras furiosas.
Precio: En taquilla: 14 EUR Anticipada: 12 EUR
Fuente: paris.fr — foto: Ville de Paris
