Recorriendo la ciudad, los contornos de los objetos, las espirales del lenguaje y a veces las de la obsesión, las obras de Jonathan Martin, Rosa Moreno y Clémence de La Tour du Pin negocian con lo que condiciona la percepción.
Cada persona detecta y desvía estratagemas que orientan la mirada, canalizan el deseo y las existencias – para venir a romper o perturbar el autómata. «Over the top, undercover» se conecta con estas tensiones en el campo de lo sensible, sus manipulaciones, su aspecto elástico. La exposición hace aparecer en todas las cosas la lógica del maquillaje, donde lo que se realza también depende de lo que se intenta difuminar. Los artistas observan así lo que los montajes ocultan, lo que expresan en código – los mecanismos del inconsciente, de la deuda, del delirio. Del trabajo de Jonathan Martin, se podría decir que actúa por perturbaciones, excitaciones contrarias, a medio camino entre la euforia y la estasis. El vocabulario gélido de los medios, de la comunicación, de la industria musical o del entretenimiento se ve ahí alternativamente intensificado o interrumpido. A través de películas, piezas sonoras, ediciones, Jonathan Martin reestructura el punto de vista en una relación cómplice con los objetos, una relación implosiva con el lenguaje. Todo es un poco eléctrico, a veces al filo: después o en el borde del clímax. Movimientos de extensión y de límite atraviesan también las obras de Clémence de La Tour du Pin. Por medio de anamorfosis, de estratificaciones, la artista compone ensamblajes donde la materia se condensa, a veces se fractura; donde los elementos se acumulan en texturas, se desgarran en motivos, y se comunican como por afecciones magnéticas. Clémence de La Tour du Pin trabaja entre otras cosas con archivos históricos específicos, que sirven como puntos de anclaje para diferentes investigaciones: imágenes de partículas subatómicas o de complejos industriales petroleros, que a veces hace entrar en diálogo con fotografías personales, fragmentos de clips de vídeo o iconos pop – tantos puntos de entrada para comprender cómo la percepción se constituye como un campo de fuerzas. La manera en que el poder se representa, cómo la dominación se estructura y a veces incluso se geometriza, forma también una de las matrices del trabajo de Rosa Moreno. Por medio de trayectorias orbitales, juegos de distorsiones ópticas y collage, la artista confecciona mundos glam y DIY (do-it-yourself), cosméticos y robóticos, que exhiben sus mecanismos, imaginan sus propias revoluciones. La urbanidad, la identidad, las relaciones y el lenguaje se entienden ahí como tecnologías; cosas que organizan la experiencia, que se automatizan y fallan, sugiriendo otras partes – latentes, ideales – de la existencia. «Over the top, undercover» tiene algo de espionaje, inspeccionando lo que se trama más allá o en el hueco de las superficies – en las partículas del aire, el revés de la ropa, dentro de los bolsos. Se encuentran ahí visiones sospechosas, a veces dilatadas; poemas rotativos, trampantojos en subtexto. Ciertas obras operan por frecuencias, escaneando el espacio por el sonido, creando campos de interferencia de un extremo al otro del lugar – un white cube sobrecalentado, donde el lipstick se mezcla con el asfalto, con la materia gris. La exposición va de líneas de horizonte a puertas secretas, hacia lo que estructura la relación con la fantasía, el control, el parasitismo. Así deriva hasta lo indetectable: operaciones de seducción y transferencia, de infestación y cortocircuito.
Fuente: paris.fr — foto: ADAGP, Paris, 2026. Rosa Moreno, Revelations, 2026 303 x 152 x 202 cm, madera, contrachapado, maniquí ensamblado con elementos recuperados, motor, bombillas LED, objetos recuperados. Producción: Crac Alsace. Cortesía del artista y del Crac Alsace. © ADAGP, Paris, 2026. Vista de la exposición «over the top, undercover» en la Fundación Pernod Ricard, Paris, 2026. © Foto: Raphaël Massart Cortesía de la Fundación
