Hablan. Hablan mucho. Hablan de todo, de nada, de lo que tranquiliza, de lo que mantiene ocupados. Hablan para llenar el silencio. Hablan para no tener miedo. Hablan para existir.Casi una conversación pone en escena a seres corrientes, frágiles, torpes, sinceros, divertidos y profundamente conmovedores. buscan el vínculo, al otro, una forma de entrar en contacto.Aquí, la conversación es un campo minado. El diálogo, un intento. El encuentro, un combate suave.Entre el humor y el vértigo, la obra retrata una sociedad saturada de palabras pero hambrienta de intercambios.En ella reconocemos nuestros propios silencios y conversaciones inútiles, nuestros intentos fallidos y magníficos de encontrarnos. Hablan. Hablan mucho. Hablan de todo, de nada, de lo que tranquiliza, de lo que mantiene ocupados. Hablan para llenar el silencio. Hablan para no tener miedo. Hablan para existir. Casi una conversación pone en escena a seres corrientes, frágiles, torpes, sinceros, divertidos y profundamente conmovedores. buscan el vínculo, al otro, una forma de entrar en contacto. Aquí, la conversación es un campo minado. El diálogo, un intento. El encuentro, un combate suave. Entre el humor y el vértigo, la obra retrata una sociedad saturada de palabras pero hambrienta de intercambios. En ella reconocemos nuestros propios silencios y conversaciones inútiles, nuestros intentos fallidos y magníficos de encontrarnos.
Fuente: Nantes Métropole
